Imagina que estás saliendo con un chico nuevo, y estás en esa etapa inicial que todo es bonito y maravilloso. Al inicio, lo felicitas por cualquier cosa, le reconoces ciertos logros, y eso hace que él se sienta querido. Le encanta pasar tiempo contigo. Pero de un momento a otro las cosas empiezan a cambiar. Ya no lo felicitas, ni le atribuyes ningún mérito. Y es justo ahí donde empiezan los problemas.
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