13. Martín, 31 años, en paro: "En mis primeras citas, siempre intento quedar para cenar, porque eso ya me dice mucho de la persona. Una vez quedé con una chica que cogía el tenedor como Tarzán su machete, así, con todo el puño. Y cada vez que hablaba, le veía hasta la campanilla, y todos los ingredientes de su primer plato, el segundo y el postre. Un número".
Mira los mensajes “enviados” de tu teléfono y fíjate cuántas veces le enviaste un mensaje a una chica que decía algo como “¿Qué hay?”, o “¿Cómo estás?”. Ahora elimina esos mensajes y prométete a ti mismo que a partir de este momento, cuando le envíes un mensaje a una chica, jamás enviarás esos mensajes aburridos, carentes de personalidad. Estos mensajes no te ayudan a resaltar ninguna de las características de tu personalidad única, divertida y juguetona, y ponen a la mujer en el compromiso de que la conversación por mensaje continúe.  Le estás dando el control a ella. Cada texto […]
Imagina que estás saliendo con un chico nuevo, y estás en esa etapa inicial que todo es bonito y maravilloso. Al inicio, lo felicitas por cualquier cosa, le reconoces ciertos logros, y eso hace que él se sienta querido. Le encanta pasar tiempo contigo. Pero de un momento a otro las cosas empiezan a cambiar. Ya no lo felicitas, ni le atribuyes ningún mérito. Y es justo ahí donde empiezan los problemas.
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